Estar en Tokyo Designers Week presentando una colección de moda, fue un gran logro para mis alumnos y para CIME. En el Meiji Jingu Gaien se montaron gigantescas tiendas de campaña y contenedores que resguardaban los proyectos de diseño de empresas consolidadas, nuevos diseñadores y talentosos estudiantes que mostraron sus capacidades bajo el tema de este año, “Amor”. Detallar cada maravilla y derroche de creatividad que los diseñadores japoneses muestran desde el concepto hasta la perfecta ejecución y original muestra de sus prototipos me llevaría más de lo que el presente espacio me permite.
Pasear por las calles de Tokio… fue andar por el mundo que todos los diseñadores –no sólo en México- anhelamos. No importa el rincón que se mire, hay diseño. Hay gente usando, comprando, comiendo, vistiendo, moviéndose en diseño. Desde el más pequeño empaque de unas galletas recién horneadas en un puesto callejero en Harajuku hasta el más imponente edificio de Odaiba, pasando por la señalización de sus estaciones de tren y metro, los miles de patrones en las medias de las mujeres, cada asiento, botella, celular, sombrero, adoquín, revista o jardín. Uno puede nombrar todas las ramas del diseño y de cada una hay cientos de ejemplos. En esa ciudad el diseño no es de quién pueda pagarlo, todo mudo puede adquirirlo y admirarlo; no es un “plus” en los productos, es una regla porque cada objeto está pensado para potenciar y facilitar la vida de las personas.
Hablando de nuestro ramo, en Tokio la moda no se queda en los aparadores. Basta sentarse unos minutos en cualquier estación del metro para darse cuenta: A tu lado se acomoda una hermosa mujer vestida de paño rojo, medias negras labradas de flores, altos tacones, bolso negro a juego y un esplendoroso sombrero también de paño, tul y plumas. Frente a ti, una dama de edad mediana cubierta de un abrigo línea A, guantes, botines y medias nude, porta un bolso de un tejido plata que hace un rato viste en el escaparate de Fendi. El caballero que está subiendo por las escaleras eléctricas lleva un corte muy de moda, anteojos grandes y de marco grueso al ya popular estilo hypster, una fedora a cuadros, capa negra larga y amplia con cierto aire inglés, camisa gris clara, pantalones de excelente corte y mocasines vintage. Las jovencitas, sacando el mejor provecho de su menuda pero fina figura, llevan faldas o shorts cortos sobre medias, pantimedias y mallones de mil texturas, blusas siempre holgadas llenas de detalles (bordados, encajes, holanes, pinzas, cortes, alforzas), cubiertas de abrigos y capas amplias, zapatos de tacón medio, botines y altas botas calzan sus pequeños pies. Maquillaje natural, finos accesorios y sombreros pequeños complementan sus atuendos…
Cuán impresionante es observar esto. Los japoneses reconocen que la originalidad no está en la extravagancia; saben que el buen diseño es aquel que convierte un objeto cotidiano en una pieza de arte y aún así, es tan funcional que puede formar parte de tu vida diaria. Y lo que es más maravilloso, los consumidores, el gobierno, las empresas, lo saben, por eso invierten en ello e invierten fomentado las artes, el diseño, creyendo en los creativos.
Tokyo Desingners Week lo confirma. Ahí estaban las mejor universidades del diseño en Japón, mano a mano con los empresarios que patrocinan investigaciones en materiales, tecnología de producción y a su vez cierran tratos con los egresados y estudiantes quienes gracias a ello han generado nuevas ideas para mejorar la vida cotidiana con el mínimo impacto al ambiente, y rescatando sus más antiguas tradiciones (porque el antiguo Japón siempre está presente).
Por si fuera poco, la suerte nos sonríe. Gracias a un visitante de nuestro stand, nos enteramos de que al día siguiente se llevará a cabo Fashion Night Out’s Japan. Nos dirigimos entonces a Harajuku donde sobre la avenida principal se divisaba un mar de personas ya listas para la inauguración del evento en cual hizo presencia la aclamada editora de la revista VOGUE EUA, Anna Wintour. Evento público y popular alrededor del mundo, Fashion Night Out’s reúne a diseñadores, editores, fotógrafos, modelos, bloggers, directores y demás gente de moda con las personas que se dan cita para hacer de las compras una fiesta en cada tienda. Afuera de la boutique de Stella McCartney regalaban algodones de azúcar, en Chanel dos famosos djs mostraban su talento en la consola, en Ise Miyake nos dieron bebidas preparadas de fruta ; en cada tienda obsequiaban comida o souvenirs. Y ahí estaban el diseñador Cavalli y la editora de Vogue Italia Franca Sozzani tomándose fotos con quien se los pidiera. No desaprovechamos esta oportunidad claro, ni tampoco la de ver el filme independiente de Yohi Yamamoto “My Dream” que presentó en su tienda en el cual relata cómo encontró en Adidas la mejor tecnología en textiles para realizar propuestas de gran diseño pero que las personas utilizarán día con día. Moda, moda, moda. ¿Qué más puedo decir? ¡Maravilloso!
No creo que otra ciudad pueda ofrecer una experiencia tan basta. Para que eso pueda ser realidad en México, aún resta mucho por realizar. La ayuda y trabajo de DicenJALISCO en este terreno ha procurado cimientos fuertes que sin duda alguna, nos colocan más cerca de la meta. Volvemos con la quijada ampliamente abierta y el espíritu lleno de entusiasmo porque fuimos testigos de que un día dejaremos de soñar con ese mundo ideal e, igual que los ciudadanos de Tokyo, nosotros -los diseñadores- y todos los demás mexicanos, viviremos el diseño.
Guadalajara, Diciembre de 2011
Martha Trujillo Sepúlveda www.cimemoda.edu.mx marthatrujillo@cimemoda.edu.mx
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